
En una operación que pone de manifiesto la importancia de la regulación y control de la recolección micológica en España, la Guardia Civil ha intervenido un total de 137 kilogramos de níscalos (Lactarius deliciosus) recolectados de manera irregular. La operación tuvo lugar el pasado 6 de octubre en la carretera N-122, a su paso por La Ribera, cuando una patrulla de Seguridad Ciudadana detectó un vehículo en aparente estado de sobrecarga. Tras la inspección, los agentes encontraron una cantidad de níscalos que excedía ampliamente el límite autorizado, lo que derivó en la confección de cuatro actas denuncia y la incautación de las setas para su posterior destrucción.
La Guardia Civil, dentro de sus competencias para el control del aprovechamiento micológico, realiza un importante trabajo de vigilancia en distintas áreas de Castilla y León, con el objetivo de preservar los recursos naturales, proteger el entorno y garantizar que la recolección se realice de acuerdo con las normativas vigentes. Entre las funciones que desempeña el Cuerpo, se encuentra la supervisión de puntos de compra y venta de setas, la detección de transportes sospechosos, la verificación de las autorizaciones para la recolección y la identificación de posibles grupos organizados que explotan estos recursos de manera ilegal.
En el caso que nos ocupa, la intervención se produjo el pasado domingo 6 de octubre cuando una patrulla de Seguridad Ciudadana observó un monovolumen que circulaba por la N-122 con signos evidentes de sobrecarga. Al detener el vehículo para una inspección rutinaria, los agentes se percataron de que, en la zona destinada a carga, se transportaban un total de 20 cajas llenas de níscalos, lo que arrojó un peso total de 137 kilogramos.
La legislación en Castilla y León es clara en cuanto a la cantidad de setas que se pueden recolectar por persona y por día. El Decreto 31/2017, que regula el Recurso Micológico Silvestre en la región, establece límites específicos para garantizar una recolección sostenible y evitar la sobreexplotación de los recursos naturales. Además, la Ley 3/2009 de Montes de Castilla y León complementa esta normativa al asegurar la conservación de los montes y su biodiversidad.
En este sentido, los 137 kilogramos de níscalos transportados superaban ampliamente las cantidades permitidas, lo que motivó la intervención de los agentes. Al solicitar las licencias o autorizaciones correspondientes para la recolección y el transporte de las setas, los ocupantes del vehículo no pudieron presentarlas, ya que no habían obtenido los permisos necesarios para dicha actividad.
Como resultado de este incumplimiento, se procedió a la confección de cuatro actas denuncia, una para cada uno de los ocupantes del vehículo, conforme al citado Decreto 31/2017 y la Ley de Montes de Castilla y León. Asimismo, las setas recolectadas de manera ilegal fueron intervenidas por la Guardia Civil para su destrucción, siguiendo los protocolos establecidos en la normativa.
La recolección de setas es una actividad popular en muchas regiones de España, especialmente en Castilla y León, donde la diversidad micológica atrae a recolectores tanto profesionales como aficionados. Sin embargo, esta actividad debe realizarse de manera controlada y respetuosa con el entorno para evitar la degradación de los ecosistemas y la explotación indiscriminada de los recursos naturales. El incumplimiento de las normativas, como ha sido el caso en esta intervención, no solo afecta al equilibrio ecológico de la zona, sino que también pone en peligro la sostenibilidad de la actividad micológica en el futuro.
Las sanciones por infringir la normativa pueden ser significativas. En este caso, las cuatro personas identificadas deberán enfrentarse a las consecuencias de su acción, que pueden incluir multas económicas considerables y la imposibilidad de recolectar setas en futuras campañas sin los permisos adecuados. Además, la incautación de las setas para su destrucción representa una pérdida económica inmediata para los infractores.
Recolección de níscalos: una actividad regulada y supervisada
La Guardia Civil recuerda que la recolección micológica está sujeta a una estricta regulación en la mayoría de las regiones españolas, especialmente en aquellas con una alta concentración de especies comestibles de alto valor, como los níscalos. Los recolectores deben contar con las autorizaciones pertinentes, que pueden variar dependiendo de la comunidad autónoma y del tipo de recolección (profesional o recreativa). Asimismo, las cantidades máximas permitidas por persona y día están claramente definidas en la normativa, con el fin de garantizar que la actividad sea sostenible y respetuosa con el medio ambiente.
El Cuerpo de la Guardia Civil tiene entre sus funciones la protección del entorno natural, y en el caso de la micología, esta labor se traduce en la vigilancia y control de los montes, puntos de venta y transporte de setas, así como la detección de grupos organizados que intentan explotar este recurso sin respetar las normativas vigentes. Los controles en carretera, como el que se llevó a cabo en esta intervención, son parte esencial de esta labor de vigilancia.
La Guardia Civil hace un llamamiento a la ciudadanía para que colabore en la protección de los recursos naturales y la preservación del medio ambiente. Los ciudadanos pueden ayudar reportando cualquier actividad sospechosa relacionada con la recolección micológica o el transporte de setas sin las autorizaciones correspondientes. Para ello, pone a disposición de la población el número de teléfono 062, así como la aplicación móvil AlertCops, que permite enviar alertas de manera rápida y anónima sobre posibles infracciones o actividades ilegales.
Este tipo de colaboración es fundamental para garantizar que la recolección de setas en Castilla y León y en el resto de España se realice de manera controlada y sostenible, respetando tanto el entorno como a los recolectores que cumplen con las normativas.
La intervención de 137 kilogramos de níscalos recolectados de manera ilegal en La Ribera es un recordatorio de la importancia de respetar las normativas vigentes en la recolección micológica. La actuación de la Guardia Civil ha permitido frenar una actividad que, de no ser controlada, podría tener consecuencias graves para el medio ambiente y la economía local. Con la colaboración de la ciudadanía y el compromiso de las autoridades en la vigilancia y control de esta actividad, es posible garantizar una recolección de setas sostenible y respetuosa con el entorno.





