
El ya convulso mercado mundial de cereales se verá agitado de una forma más que significativa tras conocerse que Rusia abandona el acuerdo del «corredor del Mar Negro» que permitía la salida de esa materia prima junto a otras como fertilizantes de las zonas en conflicto.
El acuerdo finalizaba hoy y desde Rusia se ha anunciado tanto a su habitual interlocutor, Turquía, como a la Organización de Naciones Unidas que se daba por acabado, rechazando una nueva prórroga del mismo.
La iniciativa ha facilitado la exportación de casi 33 millones de toneladas de alimentos desde Ucrania, buena parte de ellas formando parte del «Programa Mundial de Alimentos» de la ONU que ha enviado más de 725.000 toneladas a países como Afganistán, Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán y Yemen para tratar de combatir las hambrunas que viven esas zonas.





