
El Museo del Aceite se encuentra situado en la villa zamorana de Fermoselle, en pleno Parque Natural de los Arribes del Duero y corazón de la Reserva de la Biosfera Meseta Ibérica. Este lugar conserva en su interior la belleza y majestuosidad de algo único que te adentra en la cultura del olivo y el proceso de elaboración del aceite de oliva.
Este Museo abrió sus puertas el pasado 13 de julio. Es un espacio dedicado a aquellas personas que están interesadas en la cultura del olivo y la producción del “oro líquido de los Arribes”. El lugar donde se ubica ocupa la antigua tahona local, conocida en la villa como “La Tahona del largo”. Ha sido la apuesta de una familia que se dedica a otros oficios pero que también lleva en el mundo olivarero desde hace ya diez años cuando sacaron al mercado un aceite bajo la marca DourOliva.
El proceso ha sido largo, desde la adquisición de este espacio en 2012 hasta su remodelación y acondicionamiento. Alberto Díez emprendió la aventura de recuperar olivos centenarios de fincas familiares para extraer aceite de la variedad manzanilla. El museo permite una inmersión en la cultura del olivo conociendo a fondo el proceso de elaboración del aceite de oliva.

El Museo del Aceite de Fermoselle
“Nuestra familia visitó el local que estaba en ruinas y que era un antiguo lagar, había prensas, todo estaba con maleza, había un amasijo de zarzas y nos dimos cuenta que el sitio tenía posibilidades para devolver la vida a este espacio porque Fermoselle siempre ha sido un pueblo en torno a la cultura del vino y el olivo, tenemos muchas bodegas que están dentro de la Denominación de Origen Arribes y muchas son subterráneas, había muchas cosas relacionadas con el vino pero no con el aceite” recuerda Alberto.
“Si que es cierto que nosotros tenemos nuestra marca de aceite desde hace diez años pero sobre el mundo del aove y de la aceituna no había nada, así que nos pusimos manos a la obra, nos empezamos a asesorar para dirigir nuestro enfoque a lo que queríamos hacer con la recuperación de toda la maquinaria y del lugar donde tiempo atrás las personas de Fermoselle llevaban sus aceitunas para hacer el aceite y nos decidimos a comprar el local en 2021”, recuerda. Una apuesta que ha implicado tres años de planos y obras para rehabilitar las máquinas centenarias de una almazara del siglo XIX y cuya vida útil llegó a su fin en el año 1999.
Un viaje a lo más profundo de los sentidos
Alberto Díez dice que “nos hemos dedicado a la rehabilitación de toda la maquinaria, piezas nuevas y antiguas que hemos recuperado como básculas, tinajas de aceite, aparatos de medida, utensilios que se utilizaban para la recolección de la aceituna, todas las piezas que tenemos tienen una historia detrás”. Los visitantes que llegan a él conocen de primera mano la manera de obtener el aceite con las técnicas más antiguas y más recientes.
El museo cuenta con un aula dedicada a la formación y catas, donde se ofrecen experiencias sensoriales y cursos específicos. En el espacio expositivo se puede ver como se fabricaba el aceite de manera tradicional, los utensilios, procedimientos y herramientas que se necesitaban para este tipo de industria y la obtención del aceite de oliva. El siguiente espacio que ver es la zona de fabricación en la que se encuentra el horno, 2 antiguas prensas hidráulicas con capachos, amasadora/batidora, dos bombas de agua de pistón de los años 50 y una zona de decantación.
En el suelo se aprecian los railes por donde circulaba el aceite en la misma piedra de la almazara que llegan hasta los depósitos. Señala Díez que “las piedras hemos conseguido hacerlas funcionar, les hemos puesto motores para que el mecanismo se desarrolle como se hacia antiguamente”. “Nuestra idea es hacer todo el circuito cerrado, desde la extracción de la aceituna, el aceite llegando a los tanques y una última sala, que es un aula de formación y catas que es donde se realizarán degustaciones”.
El museo ofrece dos tipos de experiencias para los visitantes, por un lado, una visita con degustación en la que podrán recorrer las zonas de exposición y la zona de fabricación del museo. La visita incluya una degustación de aceite de oliva virgen extra, reconocido y premiado tanto a nivel nacional como internacional. Y una segunda opción de visita y cata. Esta opción incluya la visita a las zonas de exposición y fabricación, seguida de una sesión en el aula de formación y catas.
Los visitantes aprenderán sobre las clasificaciones comerciales del aceite de oliva, los matices de los diferentes aceites y utilizarán herramientas oficiales del protocolo de cata profesional. La sesión termina con una degustación de productos relacionados con el aceite de oliva virgen extra y se ofrecen nuevas formas de utilizar estos aceites en la cocina.
Desde el pasado mes de julio en el que se abrió el Museo del Aceite “hemos tenido bastantes visitas y contamos con muchas reservas para venir a conocernos”, confirma Díez.





