
UPA-UCE Extremadura ha anunciado que iniciará el próximo 15 de noviembre un calendario de movilizaciones para visibilizar la crítica situación de los ganaderos extremeños ante la expansión de la lengua azul. La primera movilización tendrá lugar en Villanueva del Fresno, conocida como la “zona cero” del serotipo 3, en una comarca que, según denuncian, está devastada por esta enfermedad que afecta tanto a ovejas como a ganado vacuno.
Según ha señalado Ignacio Huertas, secretario general de UPA-UCE, esta movilización marca el inicio de una serie de actos de protesta que se mantendrán “hasta que la administración pública reconozca la magnitud del problema que enfrentan los ganaderos y asigne recursos financieros suficientes para abordar la crisis”. La organización agraria subraya que la situación se ha vuelto insostenible en la región, donde la mortalidad de los animales aumenta debido a la falta de respuestas efectivas y a las restricciones que impiden el libre movimiento del ganado.
En las últimas semanas, la enfermedad de la lengua azul ha empeorado considerablemente en Extremadura, donde la aparición de nuevos focos y el aumento en la mortalidad de los animales ha alcanzado cifras alarmantes. Los datos indican que los brotes están afectando tanto a explotaciones en las que el serotipo 3 apareció por primera vez, como a aquellas en las que los animales ya habían sido vacunados contra la enfermedad.

Huertas destaca que la vacunación, aunque necesaria, no está cumpliendo con las expectativas y que las infecciones continúan avanzando. Por este motivo, UPA-UCE exige un plan más robusto de vacunación y solicita que la Junta de Extremadura refuerce sus recursos para cubrir, en el menor plazo posible, todas las explotaciones de ovino y vacuno en la región.
UPA-UCE denuncia una falta de acción por parte de la Junta de Extremadura, a la que acusa de ignorar el impacto de la enfermedad en la ganadería regional y de trasladar la responsabilidad al Ministerio de Agricultura. «La Junta está mirando para otro lado y llega tarde, negando incluso la mortalidad de los animales», lamenta Huertas, quien califica esta actitud de «inaceptable» ante la magnitud de la situación que se vive en las explotaciones.
La organización también ha criticado la insuficiencia de los recursos destinados a contener la expansión del serotipo 3, y recalca la urgencia de poner en marcha un plan de ayuda económica directa para los ganaderos. Estas ayudas deberían cubrir tanto las pérdidas por la mortalidad de los animales como los elevados costes de los tratamientos que los ganaderos están asumiendo para intentar mantener a sus animales vivos.
Movilizaciones por la critica situación
Además del impacto en la salud de los animales, la lengua azul está causando importantes problemas logísticos y económicos para los ganaderos, especialmente debido a las restricciones de movimiento que afectan al ganado infectado. Estas limitaciones están obstaculizando la posibilidad de trasladar y vender el ganado, lo que agrava aún más la situación de los afectados.

UPA-UCE solicita, por tanto, que se contemple una compensación económica no solo por las pérdidas en los animales, sino también por el perjuicio económico derivado de la imposibilidad de vender el ganado en mercados y ferias. «Es fundamental que se aprueben estas ayudas y que se hagan efectivas cuanto antes. Los ganaderos están en una situación crítica, sin poder vender su ganado ni afrontar los costes de los tratamientos», insiste Huertas.
Entre las reclamaciones de UPA-UCE también destaca la solicitud de una excepción para los afectados en la aplicación de la ayuda acoplada del ovino en la Política Agraria Común (PAC), que permita a los ganaderos beneficiarse de esta ayuda sin tener que cumplir con algunos de los requisitos ordinarios. Según UPA-UCE, las explotaciones afectadas por la lengua azul deberían recibir un tratamiento diferenciado, dada la gravedad de su situación.
Por otro lado, la organización ha transmitido al Ministerio de Agricultura la necesidad de un apoyo económico que podría financiarse, en parte, a través de la “reserva de crisis” de la Unión Europea. Aunque esta opción está sobre la mesa, UPA-UCE reitera que es la Junta quien debe liderar la respuesta inicial y urgente con medidas y presupuestos que ayuden a paliar esta emergencia sanitaria.
Este viernes, UPA-UCE tiene prevista una reunión con la consejera de Agricultura de la Junta de Extremadura, en la que esperan obtener un compromiso de acción por parte del Gobierno regional. «Esperamos que anuncien un plan de medidas concretas y que se asigne un presupuesto suficiente para dar una respuesta urgente a esta crisis. No podemos permitir que sigan muriendo miles de animales en nuestras explotaciones sin que se actúe de manera efectiva”, reclama Huertas.
UPA-UCE deja claro que las movilizaciones no cesarán hasta que se tomen medidas concretas y que, de no obtener respuestas claras por parte de las autoridades regionales, aumentarán la presión con nuevas protestas y demandas en distintos puntos de la región.
La organización advierte que la lengua azul se ha convertido en una amenaza creciente y que, si no se actúa de inmediato, podría poner en riesgo la supervivencia de la ganadería extremeña. Por ello, UPA-UCE insta a la Junta de Extremadura a no “quedarse de brazos cruzados” y a cumplir con su responsabilidad de proteger el sector ganadero, que representa un pilar fundamental para la economía y la cultura rural de la región.
En palabras de Ignacio Huertas, «los ganaderos no pueden esperar más. Necesitamos un compromiso firme y real, no solo promesas. Es el momento de que la Junta demuestre su compromiso con el sector ganadero y con todos aquellos que, día a día, trabajan para sacar adelante sus explotaciones».






