
Es evidente que la forma de trabajar en el campo ha evolucionado a una enorme velocidad en los últimos 50 años, buscando, por un lado, fortalecer la rentabilidad de las explotaciones y las granjas y, por otro, la calidad de vida de los agricultores y ganaderos que de ellas se encargan.
El tractor es una muestra más o quizás el mejor ejemplo de como la agricultura, al igual que se habla en otros sectores, se encuentra ya en el 4.0 de su desarrollo. La evolución es tan rápido que sólo el ojear casi de forma diaria webs como Tractoresymaquinas.com permite al profesional mantenerse actualizado de las últimas novedades.
Para empezar, estamos hablando de un mercado que gana peso e importancia cada año, basta con repasar recientes informaciones en las que se analizan los datos de ventas mundiales de este tipo de vehículos muestran como, sólo en el año 2017, se adquirieron en el conjunto del planeta más de 2,1 millones de tractores con un incremento del 13% en comparación con la campaña previa.
Pero acercándonos a España, y a pesar de un mal arranque del año con una reducción de las ventas del 8% en comparación a 2017 en los cuatro primeros meses del actual 2018, lo cierto es que se han adquirido 3.127 tractores por los agricultores y ganaderos españoles.
Si ya las cifras cuantitativa son importantes, también es importante destacar la continua mejoría que se producen por las distintas casas comerciales en este tipo de vehículos que incluso ha llegado a dar el paso definitivo hacia el vehículo autónomo o al desarrollo de programas que permiten desarrollar un control absoluto del trabajo que está llevando el vehículo, más allá del conocimiento de la situación en cada momento del mismos, de tal forma que permiten conocer al instante una variable tan importante para el control de los rendimientos de las labores realizadas como es el consumo de combustible.
Una vez que la Unión Europea ha decidido dar marcha atrás en su propuesta de obligar a que los tractores que superen la velocidad de 40 km por hora tuviesen instalada el sistema de frenado ABS, fijando el tope en aquellos que llegan a los 60 km, y ante las amenazas que se ciernen sobre el “diesel” parece evidente que la industria de la fabricación de tractores va a tener que dar un paso adelante en el desarrollo de sistemas eléctricos o, al menos híbridos, para tratar de solventar los problemas que puedan surgir en este asunto.
Mejoras de la ergonomía, la manejabilidad o la seguridad, especialmente en el tema de los vuelcos así como en el discurrir de estos vehículos por las carreteras deben ser otros de los puntos de avance en los que ya trabajan y lo van a seguir haciendo los fabricantes… buscando que la ilusión de la agricultura 4.0, la agricultura digital, sea ya una realidad, y es que cada vez estamos más cerca de que desde nuestra casa podamos dirigir como nuestro tractor pasa la grada de disco o el arado de vertedera.





