La organización agraria considera vergonzosa la falta de supervisión en la interprofesional y cuestiona el papel de los representantes de los agricultores

Unión de Uniones denuncia el descontrol administrativo en la DOP Valdepeñas

Agronews Castilla y León

30 de enero de 2025

La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha expresado su indignación ante el archivo de la causa judicial sobre presuntas irregularidades en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Valdepeñas, en la que se investigaba la comercialización de vinos etiquetados como crianza, reserva y gran reserva sin cumplir los requisitos de envejecimiento. Aunque la Audiencia Nacional ha decidido cerrar el caso al no encontrar indicios de delito penal, el auto del juez pone en evidencia un descontrol generalizado en la supervisión de la DOP, describiendo un sistema de controles “meramente aparentes” y una relajación en la vigilancia por parte de todos los actores implicados, incluida la Administración Pública.

Ante este escenario, Unión de Uniones califica la situación como “vergonzosa” y apunta directamente a la responsabilidad de los representantes del sector dentro de la extinta Interprofesional de la DOP Valdepeñas, que operaba durante los años en los que se produjeron los hechos denunciados. La organización agraria se pregunta qué hacían las entidades encargadas de velar por los intereses de los viticultores mientras se desarrollaba este caos administrativo y supervisor.valdepeñas

La investigación judicial, que se prolongó durante más de tres años, tenía como objetivo esclarecer si algunas bodegas, entre ellas Félix Solís y García Carrión, comercializaron vinos con menciones de envejecimiento sin haber cumplido con los requisitos exigidos por la normativa. A pesar de la cantidad de pruebas y testimonios recabados, el juez ha determinado que no existen indicios suficientes para sostener una acusación penal. No obstante, su auto de archivo pone de manifiesto una grave falta de control dentro de la DOP, lo que deja la puerta abierta a que se depuren responsabilidades en el ámbito administrativo o civil.

El auto del juez señala que “las numerosas diligencias realizadas evidencian la existencia de un descontrol administrativo y supervisor por parte de todos los operadores del sector, esto es, productores, entidades de certificación y Administración Pública”. Además, subraya que la relajación de los controles, ya fuera intencionada o no, ha dado lugar a un sistema basado más en la apariencia que en una fiscalización efectiva.

Desde Unión de Uniones consideran que este escenario es el resultado de una combinación de factores: la dejadez de las entidades responsables de garantizar la transparencia y el rigor dentro de la denominación de origen, la permisividad de la Administración y el dominio ejercido por algunas grandes bodegas dentro del territorio de la DOP.

Para la organización agraria, lo sucedido en la DOP Valdepeñas no es un caso aislado, sino un reflejo de un problema estructural en muchas denominaciones de origen vitivinícolas. “Determinadas bodegas, con una posición de dominio en el territorio, consideran que las figuras de calidad, como las DOP, son de su propiedad, relegando a los viticultores a un papel secundario y ninguneando su importancia en el prestigio de estas marcas”, denuncia Unión de Uniones.

La organización advierte que esta mentalidad empresarial, en la que se trata la denominación de origen como un patrimonio exclusivo de las bodegas en lugar de un sistema de calidad que debe beneficiar a toda la cadena productiva, es lo que erosiona la credibilidad y reputación de estas figuras de calidad. En este sentido, Unión de Uniones critica la actitud de las organizaciones agrarias que formaban parte del Consejo Regulador y de la Interprofesional de Valdepeñas, al considerar que no han cumplido con su deber de defender los intereses de los viticultores.

“Es legítimo preguntarse a qué se dedicaban las organizaciones agrarias que debían velar por los intereses de los viticultores de Valdepeñas mientras se producía este descontrol”, señalan desde la entidad. La pasividad y falta de actuación de estos organismos han permitido que la supervisión de la DOP se relajara hasta convertirse en un trámite meramente formal, sin garantizar realmente que los vinos comercializados bajo esta etiqueta cumplieran con los requisitos de calidad.

A pesar de que la causa judicial haya sido archivada en la vía penal, Unión de Uniones insiste en que la Administración debe tomar medidas para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse en el futuro. La organización reclama que tanto el Ministerio de Agricultura como la Consejería competente refuercen los mecanismos de supervisión en la DOP Valdepeñas y en el resto de denominaciones de origen vitivinícolas, con el fin de garantizar que estas figuras de calidad sean sinónimo de excelencia y no de mala praxis.

En este sentido, Unión de Uniones subraya la necesidad de implementar controles más rigurosos y efectivos, así como de dotar a los viticultores de un mayor peso en la toma de decisiones dentro de las interprofesionales. Para ello, la organización considera imprescindible que se reactive la Interprofesional de Valdepeñas bajo un modelo más transparente y equitativo, en el que los agricultores tengan una voz real y efectiva en la gestión de la DOP.

Además, exigen que se pongan en marcha mecanismos para evitar los abusos en la cadena alimentaria, garantizando que los viticultores reciban un precio justo por su producción y que las bodegas no puedan imponer prácticas que perjudiquen a los eslabones más débiles del sector.

La importancia de recuperar la confianza en las DOP Valdepeñas

Unión de Uniones advierte que, si no se toman medidas para restaurar la confianza en la DOP Valdepeñas, esta denominación de origen puede perder prestigio tanto en el mercado nacional como en el internacional. Los consumidores buscan productos que ofrezcan garantías de calidad y transparencia, y un sistema de control ineficaz pone en riesgo la credibilidad de todo el sector.

Para la organización, es fundamental que las denominaciones de origen no sean utilizadas como meros instrumentos comerciales por parte de las grandes bodegas, sino que cumplan su función original: proteger y promover la calidad de los productos y garantizar un reparto justo de los beneficios entre todos los actores de la cadena.

“Las denominaciones de origen son un patrimonio colectivo, no el coto privado de unas pocas empresas. Si queremos que sigan siendo sinónimo de calidad, es imprescindible reforzar los mecanismos de control y garantizar que todos los eslabones de la cadena sean tratados con equidad”, concluyen desde Unión de Uniones.

Con este llamamiento, la organización espera que la Administración tome cartas en el asunto y que los errores del pasado sirvan para construir un sistema de supervisión más sólido, que impida que se repitan los episodios de descontrol que han puesto en entredicho la reputación de la DOP Valdepeñas