
La delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones, ha destacado en el acto de toma de posesión de la nueva presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero que “hay que buscar el equilibrio y dar una respuesta ponderada y consensuada por todos los agentes que miran hacia el río, que dependen del río, pero sin perder de vista que mantener la calidad de las aguas es, por supuesto, una prioridad absoluta”.
Barcones ha tenido palabras de elogio para la nueva presidenta por su “trayectoria profesional y dilatada experiencia en todo lo que concierne a la planificación y uso sostenible del agua” y ha explicado que “en estos casi dos meses desde el nombramiento de la nueva presidenta de la CHD, he tenido la oportunidad de comprobar el interés que despierta en Castilla y León este cargo. Y, lo que es más importante, han sido también continuas las referencias que me han llegado en las visitas realizadas sobre asuntos concretos de la gestión de esta cuenca hidrográfica, la del Duero, que simboliza y es, como pocas otras cosas, la seña de identidad de nuestra Comunidad Autónoma”.
Cristina Danés de Castro es licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, ha sido consejera de los consejos de administración de Acuasur, Acuatajo y Acuaebro y ha desempeñado en su dilatada trayectoria profesional puestos de responsabilidad tanto en departamentos de Calidad Ambiental de la Comunidad de Madrid como, y sobre todo, de Calidad de las Aguas de los distintos ministerios con competencias en materia de Medio Ambiente. También ha sido secretaria del Consejo Nacional del Agua, el órgano consultivo superior en esta materia.
La delegada ha glosado la importancia del “padre Duero” porque “ha sido desde el principio de los tiempos motor de desarrollo. Desde los poblamientos prehistóricos nacidos al amparo de su cauce a las sociedades modernas, muchos millones de seres humanos se han beneficiado de sus favores y todos ellos tenían el denominador común de haber ocupado las tierras en las que hoy se asienta este territorio en torno al cual se ha construido una de las mayores regiones de la Europa Occidental”.
Según ha manifestado, “nuestra agricultura y ganadería, nuestro turismo, nuestra industria, la vida de nuestros pueblos que beben sus aguas, dependen de una buena gestión de la cuenca. Ya hace más de cien años que se crearon estos órganos de administración para el buen uso de nuestros ríos y tanto entonces como ahora fueron y son imprescindibles para tutelar la riqueza que aportan”.
IMPORTANCIA DEL DUERO
Conocedora de la importancia del Duero, Barcones ha destacado no tanto la que ha tenido, o la que tiene, sino “la que tendrá porque hay que seguir construyendo desarrollo en torno al Duero, porque el Duero también es un arma cargada de futuro para combatir la despoblación”.
Abundando en esta idea, ha pedido “más ayuda de nuestro río para sostener a esta comunidad, a sus habitantes, pero hay que hacerlo siendo respetuosos con el agua, con el medio ambiente”. Por este motivo, ha significado la importancia de la modernización de los regadíos para conseguir una “gestión inteligente del agua, para producir más con menos recursos”.
Ha recordado que este año se firmarán seis nuevos convenios con otras tantas comunidades de regantes para que entre 2020 y 2022 se vayan modernizando 12.000 nuevas hectáreas de 3.000 agricultores gracias a una inversión de 80 millones de euros.
La del Duero, que es el río más caudaloso de España, es la mayor cuenca hidrográfica de la Península Ibérica, con una extensión de casi 100.000 kilómetros cuadrados de los cuales 80.000 se encuentran en territorio español y los 20.000 restantes, en Portugal. El 98% recorre territorio de Castilla y León, pero, como ha indicado la representante del Gobierno de España en esta comunidad autónoma, “Galicia, Cantabria, La Rioja, Castilla-La Mancha, Madrid y Extremadura, así llamada porque se encuentra en el otro extremo del Duero, pueden presumir de tener algo que ver con esta Confederación”.
CAMBIO CLIMÁTICO
Por su parte, la nueva presidenta de la CHD ha manifestado que cuenta con un “personal muy cualificado, con mucha experiencia y gran conocimiento de la cuenca, que garantiza, sin duda, la implantación de la nueva política del agua”. Para llevar a cabo esta política a la que se ha referido “debemos basarnos”, ha dicho, “en una gobernanza transparente, en una participación ciudadana proactiva y en la trasmisión de la información a la sociedad de forma clara y permanente”.
Danés ha comenzado su intervención señalando que el cambio climático, que prevé notables incrementos de la temperatura media, va a provocar “una recesión de las escorrentías y de la infiltración”. Además, se adivina una disminución de las lluvias y una “variabilidad climática con cambios temporales y espaciales de las precipitaciones lo que supondrá crecientes riesgos de fenómenos extremos como las sequías e inundaciones”.
Por este motivo, la política del agua debe buscar “reducir los impactos del cambio climático sobre la población, el medioambiente y la actividad económica”. Para conseguirlo, se abordarán nuevas estrategias de gestión de la demanda, garantizando el recurso tanto en calidad como en cantidad: “Calidad, alcanzando o conservando el buen estado de las masas de agua o controlando la contaminación difusa, y asegurando cantidad a través de la eficiencia en el uso modernizando regadíos, controlando los consumos, reordenando los usos, respetando siempre el régimen de caudales ecológicos y las restricciones para la sostenibilidad de los acuíferos”.
También se ha mostrado partidaria de “optimizar la oferta gestionando de forma integrada los recursos disponibles, tanto superficiales como subterráneos, y fuentes no convencionales como el agua regenerada”.
Por otra parte, se ha referido a plantear estrategias para hacer frente a los fenómenos extremos a través, de “la gestión de las avenidas y de los riesgos de inundación y de los planes de sequía”, ya que “el cambio climático está aumentando la vulnerabilidad de poblaciones, bienes y actividades económicas expuestas a la inundación frente a las avenidas de los ríos, por ello ha de reducirse el riesgo coordinando la gestión del dominio público hidráulico con políticas sectoriales como son la ordenación del territorio y el urbanismo”.
GRANDES LÍNEAS DEL PLAN HIDROLÓGICO
Este nuevo enfoque debe presidir, según Danés, “las grandes líneas del plan hidrológico a la hora de conseguir alcanzar los objetivos ambientales, persiguen evitar el deterioro adicional y llegar el buen estado de las masas de agua, a través de medidas que garanticen el recurso en calidad y cantidad, y que deben mitigar los efectos de las inundaciones”.
De acuerdo con el último informe de seguimiento del vigente Plan Hidrológico (2016-2021) que se hizo en 2017, el 59 % de las 645 masas de agua tipo río se encuentra en buen estado; de las 47 masas de agua muy modificadas tipo embalse, el 64% están en buen potencial ecológico; y de las 64 masas de agua subterránea existentes el 75% está en buen estado.
La nueva presidenta de la CHD ha señalado que, en la cuenca del Duero, “las masas de agua superficial tienen importantes afecciones de carácter hidromorfológico y fisicoquímico. Son presiones que interceptan los ríos con encauzamientos, barreras transversales, o relacionadas con el uso del agua, de su extracción excesiva, o bien por una depuración de aguas residuales insuficiente”.
Respecto a su estado químico, es decir el grado de contaminación por sustancias tóxicas, metales pesados o sustancias prioritarias, menos del 3% de las masas de agua superficial tienen problemas con este tipo de contaminación. Por lo que respecta a las masas de aguas subterráneas el 9% se encuentran sobreexplotadas, es decir que las extracciones son superiores a los recursos renovables y que por tanto su gestión no es sostenible, y el 19%, están en mal estado químico debido a las concentraciones excesivas de nitrato y amonio procedentes de actividades agropecuarias.
Cristina Danés ha mencionado igualmente que “en el informe sobre el Plan Hidrológico se recoge que se ha ejecutado cerca del 30% de la inversión prevista para realizar el programa de medidas establecido. Queda por tanto camino que recorrer”. Es relevante, según Danés,”el retraso en las medidas de saneamiento y depuración”.
También se ha comprometido a “impulsar, en coordinación con el resto de administraciones implicadas, actuaciones en nuevas regulaciones, que junto con el apoyo a la modernización de regadíos, permitirán mejorar la garantía de suministro y conseguir un uso ambientalmente sostenible del agua, para lo cual el control de los caudales es imprescindible como lo es la implantación de buenas prácticas agrarias para acometer el problema de la contaminación difusa”.





