LA UNIÓ cuantifica los daños por fauna salvaje en la Montaña de Alicante en cerca de 10 millones de euros

  • Los mayores daños de estas especies se concentran en las comarcas alicantinas de la Marina Alta, la Marina Baixa, El Comtat, L’Alcoià, L’Alacantí y el Alto y Medio Vinalopó, según un estudio reciente de La Unió Llauradora i Ramadera.

Agronews Castilla y León

19 de julio de 2024

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 La fauna salvaje, compuesta por arruís, muflones, ciervos y cabras, ha causado pérdidas directas a los agricultores que se acercan a los 10 millones de euros anuales, según La Unio de Llauradors y Ramaders. El impacto económico es considerable, afectando principalmente a cultivos como el olivar (47%), almendros (39%), otros frutales (13%) y cereal (1%).

El desafío de la conservación de la fauna y la protección de la agricultura

LA UNIÓ considera que la agricultura en la Montaña de Alicante se enfrenta, además de a la sequía prolongada, a una amenaza creciente como son las especies cinegéticas. Estos animales, introducidos o gestionados con fines cinegéticos, están causando daños significativos a los cultivos y generando un impacto económico y ambiental alarmante. Los ciervos, muflones y arruís, que en tiempos pasados eran considerados parte del atractivo natural de la zona, se han convertido en una preocupación considerable para los agricultores.

Efectos de la fauna salvaje en la agricultura

Todos estos animales son herbívoros y se alimentan de una amplia variedad de plantas, incluyendo las cultivadas por los agricultores de la zona. Los ciervos, por ejemplo, tienen una preferencia por brotes tiernos y hojas, lo que los convierte en una amenaza para las plantaciones jóvenes y los árboles frutales. Los muflones, con sus hábitos de pastoreo, pueden devastar campos enteros de cereales y hortalizas, mientras que los arruís, con su capacidad de adaptarse a terrenos escarpados, no solo consumen cultivos, sino que también pueden desarraigar plantas en busca de alimento.

Aparte de esta evidente pérdida directa de la cosecha, también hay consecuencias indirectas, como el aumento de los costos para los agricultores que deben invertir en medidas de protección, así como en la replantación de cultivos dañados. Además, los daños recurrentes pueden desincentivar a los agricultores, reduciendo la productividad y la viabilidad económica de las explotaciones agrícolas.

 

Impacto económico y ambiental de las especies cinegéticas

El impacto económico de estas especies en la agricultura alicantina es significativo. Los daños causados no solo afectan a los cultivos, sino que también están provocando accidentes de tráfico y aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades a otras especies animales. El arruí, por ejemplo, es una especie procedente del norte de África, introducida en Murcia en los años 70 y catalogada como especie exótica invasora. En las comarcas de la Montaña de Alicante, se calcula que puede haber unos 2.500 ejemplares de arruís.

Estrategias para la gestión sostenible

El equilibrio entre la conservación de la fauna cinegética y la protección de la agricultura es un desafío complejo, pero manejable. La Montaña de Alicante, con su rica biodiversidad y su importante sector agrícola, puede servir como modelo para otras regiones enfrentadas a problemas similares. Con un enfoque integrado y sostenible, es posible proteger los intereses de los agricultores al tiempo que se conserva la riqueza natural que define a esta hermosa región.

Declaraciones de afectados y medidas propuestas

faunaMiguel Ángel García, agricultor afectado y productor de aceite de LA UNIÓ en Benifallim (L’Alcoià), señala la importancia de implementar estrategias de gestión sostenible desde la Conselleria de Medio Ambiente. «Es crucial por tanto implementar desde la Conselleria de Medio Ambiente estrategias de gestión sostenible que equilibren la conservación de la fauna cinegética con la protección de la agricultura», afirma García.

García ha visto cómo en los últimos años ha perdido una gran parte de su cosecha de aceitunas debido a los destrozos de los animales ungulados. Mientras que en 2022 obtuvo alrededor de 1.300 kilos, en 2023 solo pudo recoger unos 300 kilos.

Pasos a seguir

En resumen, la situación actual en la Montaña de Alicante requiere una atención urgente y coordinada por parte de las autoridades ambientales y agrícolas. Es necesario implementar medidas de control de la población de especies cinegéticas y desarrollar soluciones que permitan la coexistencia de la fauna con las actividades agrícolas. Solo a través de una gestión equilibrada y sostenible se podrá proteger tanto el patrimonio natural como la economía agrícola de la región.

Implementar estrategias sostenibles desde la Conselleria de Medio Ambiente no solo es necesario, sino vital para asegurar el futuro de la agricultura en la Montaña de Alicante. Con una correcta gestión, es posible encontrar un punto medio que permita la convivencia de la fauna cinegética con la actividad agrícola, protegiendo así el sustento de muchos agricultores y la biodiversidad de la región.