
Por primera vez desde su creación en 2017, la línea de ayudas de la Junta de Castilla y León para mejorar el dimensionamiento de las cooperativas agroalimentarias ha agotado su presupuesto, alcanzando un hito en el sector. Con un total de 157 solicitudes aprobadas y un presupuesto de 450.000 euros, esta convocatoria se enmarca en el Plan Estratégico del Cooperativismo Agroalimentario 2023-2027 y busca fortalecer el modelo cooperativo como un pilar fundamental del equilibrio en la cadena alimentaria.
La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha ordenado el pago de las ayudas correspondientes, destacando el éxito de esta convocatoria como un reflejo de la pujanza del sector agroalimentario en Castilla y León. Según la consejera María González Corral, “estas medidas demuestran que las políticas de apoyo al cooperativismo están bien enfocadas y son atractivas, lo que nos anima a seguir impulsando este modelo como una herramienta clave para mejorar la organización de agricultores y ganaderos”.
Convocatoria de ayudas
La convocatoria de ayudas ha incluido nueve actividades subvencionables, todas ellas orientadas a dimensionar las cooperativas agroalimentarias, con el objetivo de mejorar la capacidad de negociación de los productores y fortalecer su posición en la cadena alimentaria.

La mayor parte de los fondos se ha destinado a fomentar la incorporación de nuevos socios a las cooperativas, sufragando parte de las aportaciones al capital social de 145 nuevos miembros. Estas incorporaciones se han concentrado principalmente en Entidades Agroalimentarias Prioritarias de Castilla y León, una categoría que agrupa a cooperativas con alto potencial de desarrollo y que desempeñan un papel clave en la economía rural.
Además, una proporción significativa del presupuesto se ha destinado a procesos de fusión, integración y acuerdos intercooperativos, actividades esenciales para mejorar la dimensión y competitividad de las cooperativas. En este ámbito, se han aprobado cuatro solicitudes, que han dado lugar a tres proyectos de fusión o integración y a un nuevo acuerdo intercooperativo. Estas iniciativas permiten a las cooperativas beneficiarse de las economías de escala y la complementariedad de productos, aumentando así su capacidad de negocio y competitividad en el mercado.
Además de las fusiones y la incorporación de socios, las ayudas han cubierto otras actividades estratégicas, como:
- Fomento de la comunicación cooperativa: Mejorando la visibilidad y el alcance de las cooperativas en el mercado.
- Creación de nuevos productos o servicios: Impulsando la innovación para diversificar la oferta.
- Extensión a nuevos mercados: Facilitando la expansión de las cooperativas hacia mercados nacionales e internacionales.
- Contratación de mentores especializados: Ayudando a mejorar la gestión e innovación dentro de las cooperativas.
- Elaboración de planes estratégicos: Diseñando hojas de ruta para el crecimiento sostenible de las cooperativas.

Estas acciones refuerzan la estructura y la sostenibilidad de las cooperativas, dotándolas de herramientas para afrontar los desafíos del mercado.
Uno de los principales desafíos identificados en el Plan Estratégico del Cooperativismo Agroalimentario es el pequeño tamaño de muchas cooperativas, lo que limita su capacidad de negociación y, en consecuencia, afecta los ingresos de sus socios.
Aumentar el tamaño de las cooperativas no solo mejora su competitividad en el mercado, sino que también contribuye al desarrollo económico y social de las zonas rurales de Castilla y León. Este modelo cooperativo, que agrupa a cerca de 36.000 socios en la Comunidad, es una herramienta eficaz para garantizar la sostenibilidad del sector agroalimentario y ofrecer mejores condiciones a los agricultores y ganaderos.
El sector cooperativo agroalimentario de Castilla y León tiene un impacto significativo en la economía regional, generando un volumen de negocio superior a los 3.900 millones de euros y más de 4.000 empleos directos. A través de las cooperativas agroalimentarias y las cooperativas de explotación comunitaria, los socios encuentran una vía para comercializar sus productos de manera más eficiente y rentable.
María González Corral subrayó la importancia de este modelo:
“El futuro del cooperativismo agroalimentario en Castilla y León se dibuja más robusto gracias a esta iniciativa, que permitirá a las cooperativas enfrentarse de mejor manera a los desafíos del mercado y contribuir al desarrollo económico y social de la Comunidad”.
Con esta convocatoria, la Junta de Castilla y León reafirma su compromiso con el desarrollo del sector agroalimentario, fomentando un modelo cooperativo que no solo fortalece a los productores, sino que también impulsa el desarrollo rural.

Las cooperativas beneficiadas recibirán las ayudas en las próximas semanas, marcando un punto de inflexión en la historia de esta línea de subvenciones. Este éxito no solo refuerza la confianza en las políticas de apoyo al cooperativismo, sino que también sienta las bases para un futuro más competitivo y sostenible para el sector agroalimentario de Castilla y León.
La consejera González Corral destacó la necesidad de continuar trabajando en esta dirección:
“Nuestro objetivo es seguir apoyando a las cooperativas para que puedan crecer, innovar y responder a las demandas del mercado sin perder de vista su esencia y el compromiso con sus socios y el territorio”.
Con este éxito sin precedentes, Castilla y León se posiciona como un referente en el apoyo al cooperativismo agroalimentario, demostrando que la unión y la colaboración son claves para afrontar los retos del futuro.





