
El CO2 es uno de los gases de efecto invernadero más conocidos por su impacto en el cambio climático, aunque hay bastantes más. Todos ellos, cuando llegan a la atmósfera, retienen parte del calor que el Sol nos envía, al igual que en un invernadero. Sin ellos, nuestro planeta sería un bloque de hielo. Ahora bien, cuando la cantidad de gases aumenta y se altera el equilibrio, el clima cambia.
Cambio climático
A lo largo de la historia de la Tierra se han sucedido varios cambios climáticos naturales. En la actualidad, sin embargo, las actividades humanas, como el transporte o la industria, provocan la alteración del clima. Así lo advierten los expertos en climatología que señalan que el clima se está volviendo más extremo. Las lluvias serán más intensas en algunas partes y más escasas en otras. Estos cambios tendrán consecuencias para la agricultura, la generación de energía y para la vida en la tierra.
El cambio climático será peor para algunos lugares que para otros. En las zonas mediterráneas, donde se encuentra España, se prevén efectos más catastróficos. Meteorólogos de reconocido prestigio afirman que «no nos quedará más remedio que adaptarnos a unas condiciones ambientales que ya están cambiando y que lo seguirán haciendo en los próximos años y décadas, incluso a una mayor velocidad».
¿Qué hacer ante este panorama que hemos descrito? La respuesta parece obvia: reducir las emisiones de CO2. En esas estamos desde que en 1997, en el marco de las Naciones Unidas, se firmara el Protocolo de Kioto. que paso por ser el primer intento a nivel internacional para limitar las emisiones de CO2. Sería interminable enumerar el número de acuerdos y de incumplimientos desde esta fecha.
A los gobernantes se les llena la boca cuando fijan objetivos ambiciosos a corto, medio y largo plazo que luego casi nunca se cumplen y que casi nadie recuerda; ¡ni siquiera para hacer reproches a los responsables de tantas promesas incumplidas!. Es duro reconocerlo, pero nuestros gobernantes están a nuestra altura. Si la sociedad no nos tomamos en serio al medio ambiente y no lo cuidamos como debemos, por qué vamos a esperar que quienes nos dirigen lo hagan por nosotros.
La reducción de las emisiones de CO2 es un problema que nos incumbe a todos. Empresas, instituciones y ciudadanos pueden, en la medida de sus posibilidades y responsabilidades, contribuir a este fin con diferentes actuaciones y medidas. Agropal quiere aportar aquí su pequeño grano de arena en el cuidado del medio ambiente. Consideramos que una forma de hacerlo es sustituyendo el consumo de combustibles fósiles (gasoil, fueloil, aceites térmicos industriales y gas natural licuado –GNL-) por fuentes de energía renovables como la biomasa obtenida a partir de subproductos y residuos agrícolas.
Ahorro de costes
Somos conscientes de que si entre todos no cuidamos nuestro medio, el calentamiento global constituirá un riesgo muy grave para la agricultura y para la ganadería, además de para otras actividades humanas. Por otro lado, esta sustitución de combustible supondrá para la cooperativa un ahorro de costes de combustible muy importante que nos permitirá la amortización de las inversiones en los equipos para producir la energía con biomasa en tres o cuatro años, como máximo.
Este año pondremos en marcha en Villoldo una nueva instalación de biomasa para la producción del aire caliente de secado en la fábrica deshidratadora de forrajes. Este horno sustituirá a la instalación de fueloil existente. También instalaremos en 2014 una nueva caldera de vapor de biomasa en la fábrica de Quesos Cerrato (Baltanás) que sustituirá a la caldera de gas natural licuado (GNL) que ahora está funcionando.
Estas son dos inversiones ya están contratadas y en unos pocos meses serán realidad. Después vendrán otras actuaciones que, como las anteriores, irán reduciendo nuestro consumo de combustibles fósiles a la vez que supondrán interesantes ahorros en los costes de operación de la cooperativa. La reducción del CO2 es nuestro compromiso y el ahorro de nuestros costes para la mejora de la rentabilidad, nuestra obligación.
El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha publicado una línea de financiación llamada Proyecto Clima, que prima los proyectos de producción de energía térmica, a partir de biomasa u otra fuente renovable, que se destinen a la reducción del consumo de combustibles fósiles en instalaciones nuevas o ya existentes. Agropal está en este último caso y hemos presentado un Proyecto Clima que incluye estas dos nuevas instalaciones térmicas en Villoldo y en Baltanás de Cerrato. En el caso de que nuestros proyectos sean seleccionados, obtendremos una subvención por la vía de la compra, por parte del Ministerio, de la reducción de emisiones de CO2.
Invertir en el cuidado del medio ambiente no solo no es caro sino que puede salir rentable; sólo es cuestión de invertir bien y aprovechar las ayudas que la administración destina para este fin. Agropal también se interesa por el medio ambiente integrando en sus actividades procesos sostenibles y respetuosos con su entorno, que nos permitan satisfacer necesidades, resolver problemas y añadir valor a nuestros socios





