
La cecina es quizá el producto más conocido en toda España y también en el mundo de la provincia de León, en 1994 nació el sello de calidad Indicación Geográfica Protegida Cecina de León que el año pasado marcó 90.000 piezas frente a las 75.000 de 2014. De todas ellas, en torno a un 15% se consumen fuera de España, es decir, se destinan a la exportación, aunque es difícil conocer el dato exacto, ya que en las exportaciones incluyen en el mismo apartado todos los embutidos.
En total hay 15 elaboradores dentro del Consejo Regulador y otros muchos que elaboran este producto sin ese marchamo. La directora técnica de la IGP, Raquel Factor, explica que para 2016 el objetivo no pasa por aumentar las ventas, que se espera se mantengan como en los útlimos años en torno a 80.000 o 90.000, sino por “incrementar la calidad” de un producto que califica de “excepcional”.
En esa línea van las últimas decisiones del Consejo Regulador, dependiente de la consejería de Agricultura de la Junta, con la puesta en marcha de nuevas medidas de seguimiento del producto para reforzar “la excelencia como producto certificado”. Estas medidas se van a implementar a lo largo de varios meses e irán encaminadas a dar más información y de manera más rápida a las 15 industrias incluidas en el sello. Además, profesionales del Consejo Regulador estarán presentes en algunas labores de etiquetado en las empresas.
Entre la información requerida por la IGP figuran detalles sobre la producción, como las ventas mensuales y en qué forma se hacen (loncheado o piezas), además de las características nutricionales. Para agilizar estos trámites, el Consejo Regulador abrirá un canal de comunicación interna utilizando las nuevas tecnologías, un canal “pionero en el sector”, que permitirá canalizar más rápido la información.
Según explica Raquel Factor, “el objetivo es que el consumidor tenga todas las garantías de que compra un consumo certificado, que es el de Cecina de León” y para ello a los industriales “se les exige que cumplan el reglamento que incluye parámetros de calidad a la materia prima y también en las fases de elaboración”. La Cecina de León conlleva un periodo de curación mínimo de siete meses para la cecina normal y más de 12 cuando cuando añade el apellido 'reserva'.
Desde el Consejo Regulador, añade “se quiere dar un valor añadido a este producto de calidad tan originario de la provincia y con una proyección impresionante. Se trata de mostrar al consumidor el producto en las mejores condiciones, que tengan la garantía de que es un producto de calidad, que esta certificado, que no haya fraude y engaño y eso se hace a través de la documentación que se exige, ahora se incluye más documentación y cambian los tiempos. De la información que tenían que remitir al Consejo, se acortan los plazos, tiene que llegar de manera mas efectiva y mas rápida”
Cecina de León, marca registrada
Desde el Consejo Regulador recuerdan que la denominación 'Cecina de león' es “una marca que se registró en 1994 y, por tanto, solo la pueden utilizar los industriales inscritos”, sin embargo, “en el mercado se ve el uso fraudulento de este nombre”. Raquel Factor pide a los consumidores que sean “exigentes con el producto, que sepan valorarlo, que no les den gato por liebre y que no se use el nombre” por parte de los productores que no están dentro de la IGP.





