Llego el frio, ¿y ahora qué?

«Llego el frio, ¿y ahora qué?» La climatología, como siempre, está haciendo que las decisiones del agricultor vayan cambiando con respecto a lo que tenía pensado a primeros de octubre, cuando comenzó a llover. La prioridad era sembrar y recuperar el tiempo perdido por las abundantes lluvias de octubre, y en noviembre, aprovechando que el mes fue más seco, se avanzó mucho en las siembras de cereal. Sin embargo, de nuevo el abonado se deja como algo no prioritario.

El no abonar, otro año más, puede tener consecuencias nefastas, ya que son varios años en los que la fertilización de fondo se está reduciendo, y hay que analizar qué se puede hacer.

Lo primero que el agricultor debería saber es cuántas reservas tiene en el suelo. Aquellos que han hecho las cosas bien, es decir, aportar más nutrientes cuando las cosechas han sido generosas y ajustar cuando han sido más normales, tienen una mayor tranquilidad que quienes no lo hacen.

Llego el frio, ¿y ahora qué?

Advierten de las consecuencias nefastas de no abonar… un año más

Se podría pensar: «Qué lógico es este comentario». Pues bien, muchos no lo hacen así, y si no, basta con observar lo que ocurre año tras año en las zonas agrícolas, donde, con las mismas condiciones climáticas y los mismos cultivos, hay agricultores que obtienen más rendimiento que otros y, además, de mayor calidad.

La mejor estrategia de fertilización y la más eficiente en el aprovechamiento de los nutrientes aportados es el abonado de fondo. Este ayuda a que una pequeña semilla alcance un crecimiento adecuado incluso cuando las condiciones ambientales del invierno sean muy duras, además de garantizar el aporte de la cantidad necesaria de nitrógeno para alcanzar el rendimiento esperado en la zona.

Esperar a abonos de una sola aplicación tiene sus riesgos. La idea es siempre abonar pronto, en los meses de enero o febrero, pero la realidad es que se aplicarán cuando el tiempo lo permita. Esto ha hecho que, en ocasiones, si hay lluvias a primeros de año, no se puedan aplicar hasta marzo o abril. Esto significa que un trigo sembrado en octubre esté unos cinco meses sin recibir nada de alimento, lo que conlleva una pérdida de capacidad productiva.

Fertilización equilibrada

La mejor fertilización es la equilibrada, que aporte un poco de todo. Habrá quienes quieran sustituir el abonado de fondo aplicando más adelante grandes cantidades de otro fertilizante, pero pueden suceder dos cosas: que no pase nada o que ese elemento bloquee otros que ya hay en el suelo, causando un perjuicio a la planta.

El Frío necesario para el desarrollo de la planta

Lo cierto es que está llegando el frío, muy necesario para un buen desarrollo radicular de la planta y para la eliminación de plagas. Sin embargo, ese frío ya está teniendo consecuencias en las parcelas que no han recibido aporte de nutrientes, y esto hará, de nuevo, que haya parcelas y agricultores que no obtendrán el máximo que el año pueda darles.

Por eso, los fertilizantes que llevan más nutrientes, como las gamas de abonos complejos de Fertiberia o las gamas de nitrogenados con azufre, hacen que esta fertilización sea más equilibrada y, en consecuencia, más eficiente.

Escrito por José Ángel Cortijo del equipo agronómico de Fertiberia