La ‘cucada’ de Casado

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La llegada de Pablo Casado a la presidencia del PP supuso una inyección de esperanza para los votantes de esta formación, para quienes alguna vez la votaron y para quienes pudieren en algún momento planteárselo. Había, qué duda cabe, aspirantes mejores pero, de entre los tres con opciones el hoy casi líder representaba la recuperación de los principios, ideología y valores, que quizá en algunos momentos los hubo, tras la sangría de votos experimentada poi la renuncia a tales.

Hoy, no ha pasado mucho tiempo pero sí varias convocatorias electorales, y Casado parece empeñado en quitarse los tapones de los oídos y escuchar los cantos de sirena, pero no los de la ciudadanía, ni siquiera de sus propios votantes, sino de quienes quieren llevarle al terreno de esa comodidad que es tan, tan laxa, que te mantiene aletargado en la oposición.

Porque, si en los tiempos de Mariano y Soraya, ésta gobernaba con mano de institutriz prusiana a los medios, hoy son los medios, en sus formatos más tradicionales, los que intentan llevar a Pablo (Casado) al terreno de su propia comodidad (la de los periodistas) para los que siempre es más fácil atender a una formación por bando que a dos o tres, sobre todo si una de las últimas en discordia es muy, muy poco maleable.

En esa clave de seguidismo a la Prensa de Madrid, que es de Madrid, no nacional, cabría interpretar los dos clavitos que clavó Pablito este verano. El primero, martillazo en el pulgar izquierdo, fue el presto anuncio del ‘No’ a la posible moción de censura que, ya veremos, presentará Vox en septiembre. La maniobra de Abascal pilló, una vez más, fuera de juego al que hoy es primer partido del centro-derecha, y la ocurrencia, repetida aquella noche y mañana siguientes hasta la saciedad, fue eso de que la moción, al no salir numéricamente adelante, consolidará a Sánchez. Hombre, digo yo que lo que consolidará a Sánchez será que el PP diga ‘No’ a la moción. Es de libro, por mucho que se repita lo contrario. Además, ¿desde cuándo las mociones se presentan sólo si cuadran los números?

Aún no nos habíamos repuesto de la decepción cuando nos cuentan, con agostidad y alevosía, que el secretario general (no confundir con general secretario, que ese era Cascos), en lugar de escupir huesos de aceituna, ha escupido a Cayetana de la portavocía. Aquí les ha salido aún más rana (perdón por el no consciente pareado) pues la ya ex portavoz ha concitado mucho mas respaldo mediático del que esperaban en Génova, 13 (uno nunca sabe si el número del portal es premonitorio) y no hace falta ser muy listo para saber dónde van a ir los votos que concitaba, con su acusada personalidad, Álvarez de Toledo. El segundo martillazo en el pulgar que quedaba sano.

Los supuestos analistas que quieren marcar la agenda, es decir, las renuncias, del PP de Casado, siguen sin explicarnos qué es eso de la moderación, piden a Pablo que se aleje de Vox, es decir, que le deje espacio libre para que vendimie más votos, y recuerdan que esa supuesta moderación les provocó el subidón de escaños de las últimas Elecciones. Olvidan, con mala intención y engañando a sus lectores y oyentes, la semidesaparición de Ciudadanos, verdadera causa del ascenso del PP, y no una malentendida moderación que consiste en que Cayetana diga en el Congreso algo tan obvio como que el padre del otro Pablo (Iglseias) era un terrorista y su partido, el PP, a quien respalda es al podemita y no a su propia portavoz.

Finalmente, y en cuanto a los nombramientos efectuados en esos días en torno a lo que los italianos llaman el ferragosto, nos cuentan, y probablemente sea verdad, la capacidad de gestión de Cuca (no entiendo esa familiaridad) Gamarra, Ana Pastor y Martínez Almeida (el que cae bien a quienes nunca les van a votar). El problema es que, a escala nacional, nada hay que gestionar y, a este paso, parece difícil que lo haya.

Blog de Ángel Cuaresma

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