
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, UPA, considera la ayuda de 300 euros «un parche» que no resuelve el problema estructural del sector lácteo, entendiendo que sólo ayudará a «aguantar el tirón» a los miles de ganaderos que están a punto de arruinarse, urgiendo, además, a que se aporte más información sobre la misma. La organización cree que , pero que no soluciona los problemas estructurales.
Para UPA se trata de un dinero que «no durará toda la vida y cuando se termine los problemas del sector seguirán ahí». Por eso exhortan al Gobierno a impulsar un acuerdo que proteja a los ganaderos frente a los precios por debajo del coste de producción. La organización tiene claro que esta es la única solución a la crisis láctea.
La organización agraria dice que aceptaría que este acuerdo proviniese de la distribución hacia la industria y los ganaderos, e insta al Gobierno a que lo impulse. No sería el primer acuerdo en esta línea en Europa ya que en Francia se ha convenido recientemente entre todos los eslabones de la cadena y a propuesta de su gobierno.
La opinión de UPA es que este acuerdo deberá ser necesariamente «justo y pronto», ya que el sector se desmorona y España «corre peligro de perder el control sobre su lácteo». Y es que un precio que cubra el coste de producción de la leche ayudaría a que nuestros ganaderos no dependiesen en tan gran medida de la industria láctea extranjera.
En España la leche no sobra ya que, cada año, hay que importar cerca del 30% de la que se consume, especialmente de Francia y Alemania, y en menor medida de otros países.
Además, la industria transformadora que opera en España también está en manos de estos países, concretamente en un 30%. Por dar un dato, sólo el 12% de esta industria en España está en manos de la francesa Lactalis. A esto hay que añadir que estos países han incrementado en gran medida su producción de leche desde la desaparición de las cuotas lácteas en abril de este año.










