
Muchos agricultores y ganaderos presentan recursos ante Hacienda cuando ésta les solicita que sus bienes -urbanos y rústicos con construcción- se incorporen al Catastro Inmobiliario, bien aquellos que no lo estén o los que que se hayan modificado sustancialmente. Para ello, y para evitar que a la hora de pagar el impuesto salgan las cuentas descuadradas, la Unió de Llauradors ofrece un servicio de asesoramiento a los trabajadores del campo de la Comunidad Valenciana.
Este tributo que se revisa desde 2013 a 2016 incluye, en el caso de estos supuestos, balsas de riego, almacenes agrícolas o casetas de riego, entre otros. Sin embargo, tal y como denuncia La Unió, en las propuestas de resolución se están encontrando numerosos errores, tales como usos diferentes al agrícola o ganadero, superficies superiores a las reales, fechas de construcción erróneas, etc., que hacen que el valor de los inmuebles sea superior al que debería ser.
Solo un mes para realizarlo
Por ello y para evitar que se pague una cifra diferente a lo que se debería, la organización pone a sus asesores al servicio de estos trabajadores para que la reducción del IBI se ajuste al valor catastral de sus inmuebles: “el pago de impuestos debe ser el justo, ya que se trata de un sector,que aunque estratégico y necesario para la alimentación humana, se encuentra sumido en una crisis de precios bajos y elevados costes desde hace años, con rentas muy mermadas”.
Eso sí, la Unió avisa que se dispone solo de un mes para la realización de dicho recurso, ya que pasado este plazo no se puede realizar reclamación alguna al respecto del valor del inmueble.










