
En la situación actual en la que se encuentran el sector agrario con incrementos de precios de los insumos y de una cosecha más corta de lo deseado muchos agricultores tienen importantes dudas de que hacer este año.
La falta de lluvias tampoco ayudaba a tomar estas decisiones, pero afortunadamente ha comenzado a llover y este factor como siempre será un compañero que a veces nos ayudará más y en otras menos.
Estos factores costes altos, falta de tempero han hecho que un cierto pesimismo se fuera depositando en el animo de los agricultores y este desanimo general ha hecho que muchos estén tomando decisiones que pueden condicionar la nueva cosecha sin ni siquiera haber sembrado aún.
Uno de los retos de la agricultura es conseguir la máxima “productividad-rentabilidad” es decir, alcanzar las mayores producciones, pero con el coste unitario mínimo.
Es de destacar el progreso alcanzado para ello en variedades de alto rendimiento en una mejor protección fitosanitaria y en una mecanización mucho más avanzada además de las herramientas de auto guiado o mapas de cosechas entre otros.
En la “fertilización” también se ha avanzado mucho, desde Fertiberia se llevan todos los años acabo multitud de pruebas de laboratorio, de cámaras de cultivo y por supuesto de campo probando nuevas fórmulas, nuevos equilibrios con nuevas materias primas para poder llegar a que nuestros campos lleguen a la máxima productividad que las nuevas variedades ofrecen al agricultor.
El comenzar una nueva sementera haciendo una buena labor, escogiendo una semilla de calidad, realizar los mejores tratamientos fitosanitarios al suelo para proteger al cultivo de malas hierbas, el hacer la siembra y las labores utilizando la agricultura de precisión, después de todo esto ¿tiene sentido privar al nuevo cultivo del alimento necesario para llegar al máximo de productividad?
Por que esta es la situación, si no se abona de la manera necesaria y adecuada, la productividad no será la máxima.
La fertilización es una inversión, ya que los nutrientes que se aportan son necesarios para alcanzar la máxima productividad que nos permita la climatología, pero también nos va a permitir mantener el suelo, las tierras, con una fertilidad adecuada sin esquilmar sus recursos y que esto signifique que no querer invertir este año condicione la viabilidad de las explotaciones agrícolas en el futuro.
El eliminar el abonado de fondo tendrá una influencia directa en:
- Los rendimientos
- En la calidad
- En la capacidad de enraizamiento
- En la resistencia de las plantas a las condiciones climatológicas desfavorables
- En un mayor o menor capacidad de ahijamiento
- En la resistencia a las enfermedades
- En la mayor o menor precocidad de la floración
- En la calidad del grano
- En el mantenimiento de la fertilidad del suelo
Todas estas razones son más que suficientes para que los agricultores se replanteen sus decisiones, hay que adaptarse al nuevo año a la nueva sementera y tomar las mejores decisiones.
En estos años Fertiberia ha diseñado y fabricado abonos con más eficacia por unidad de nutriente con es la gama SulfActive abonos que garantizan la alimentación del cultivo implantado y el mantenimiento de la fertilidad del suelo.










