“Combatir a los topillos es realmente difícil” Con esa frase inicia Juan José Luque, investigador de la Universidad de Valladolid la charla que ha mantenido con Agronews en la que ha presentado la tesis doctoral de su grupo de trabajo, puesto en marcha por casi una decena de personas -financiado por el MINECO- y realizada en zonas agrícolas de Tierra de Campos.
Trabajo que tiene como protagonista a este roedor y su relación directa con el incremento de los casos de tularemia, bacteria que cursa en determinados ambientes y que puede ser potencialmente grave si en cualquiera de los 15 días de incubación y en las seis semanas que tarda en cursar no se trata debidamente. En algunos casos esto puede derivar en neumonía y otras complicaciones clínicas: “Tiene una sintomatología similar a la de la gripe pero también depende de la forma en la que se contraiga” explica.
Dos años de estudios
La infección no solo se puede contraer por el contacto directo con animales como liebres sino también por inhalación directa de la bacteria desprendida de los cadáveres de topillos que hayan resultado afectados: “Lo que viene a demostrar este estudio es que a medida que aumenta su presencia también lo hace la de la bacteria” matiza.
El estudio fue puesto en marcha hace dos años aunque este último es el segundo proyecto de este grupo de trabajo que ha analizado al detalle a través de la monitorización un ciclo completo de la presencia de topillos en ambiente rurales -hasta un pico máximo y posterior descenso del mismo-. Por ello tal y como recuerda Luque conviene tener una vigilancia epidemiológica a través de la monitorización para detectar el momento en el que se sobrepasa el umbral de densidad y, por tanto, incrementa el riesgo de que los agentes patógenos hagan acto de presencia en el campo.
EN TRES DATOS
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Según el estudio, la prevalencia del topillo durante la investigación fue del 20,16 por ciento en Tierra de Campos, e incluso de hasta el 33 por ciento en el pico registrado en julio de 2014. -
En Castilla y León han tenido lugar dos grandes brotes, uno en 1997 y otro en 2007 con más de mil personas afectadas -
En el último repunte de la enfermedad, hasta 95 personas relacionadas con estas zonas rurales fueron diagnosticadas.
Un hábitat que se centra principalmente, en la alfalfa “donde se siente como en casa”, pero que también se puede extender a otros ámbitos del sector primario como la caza o la pesca, especialmente en el caso del cangrejo de río. Por ello, a pesar de reconocer la dificultad de acabar con él, cree que la mejor manera es controlar su presencia y prevenir el contacto directo: “es la mejor manera de actuar y evitar males mayores” zanja.












