
Desde enero de 2023, el Gobierno español adoptó medidas anti crisis que incluyeron la reducción o supresión del IVA en ciertos alimentos, una política ampliada recientemente con la inclusión del aceite de oliva. Aunque esta medida ha sido diseñada para incentivar el consumo en tiempos de dificultades económicas, ha surgido una preocupación considerable entre los agricultores y ganaderos, especialmente en Castilla y León. La organización agraria ASAJA ha levantado la voz para denunciar el alto costo económico que esta política está generando para el sector.
Desglose del impacto fiscal en los agricultores según el régimen de IVA
Los agricultores y ganaderos que operan bajo el Régimen Especial del IVA de la agricultura y la ganadería no experimentan un impacto directo en sus bolsillos, dado que reciben la misma compensación fiscal al vender sus productos. Sin embargo, la situación es distinta para aquellos bajo el Régimen General de IVA. Estos agricultores no perciben el impuesto en las ventas, pero continúan obligados a pagar el gravamen en la compra de insumos y en sus inversiones. Aunque la Agencia Tributaria eventualmente compensa este, no lo hace hasta el final del segundo semestre del año fiscal siguiente, creando un déficit de tesorería significativo.
La carga de la espera: financiación y sus costos
La demora en la devolución del IVA obliga a muchos a recurrir a préstamos bancarios, a menudo con tasas de interés cercanas al 6%. Este aplazamiento en la compensación del gravamen lleva a un ciclo de endeudamiento que afecta la liquidez y la sostenibilidad financiera de las explotaciones agrícolas y ganaderas.

Efectos en los diferentes sectores de Castilla y León
En Castilla y León, la supresión de este impuesto afecta principalmente a los cerealistas, ganaderos de leche, y productores de legumbres, tubérculos como la patata, así como de frutas, hortalizas y verduras. Estos grupos ya enfrentan presiones económicas significativas debido a la volatilidad de los precios de mercado y las condiciones climáticas adversas, y la actual política fiscal solo aumenta su carga económica.
Propuestas y soluciones sugeridas por ASAJA
Ante esta problemática, ASAJA Castilla y León ha propuesto una modificación normativa urgente que permita la regularización del IVA de forma trimestral. Esta modificación facilitaría la devolución del impuesto cada tres meses, permitiendo a los agricultores y ganaderos gestionar mejor su flujo de caja sin depender de financiamiento externo.

Impacto de la medida propuesta
La implementación de esta medida podría aliviar significativamente la carga financiera sobre el sector agropecuario, permitiendo una recuperación más rápida y efectiva de los agricultores y ganaderos afectados. Además, mejoraría la estabilidad y previsibilidad de las finanzas de las explotaciones, elementos cruciales para la planificación y la inversión a largo plazo en el sector.
Un llamamiento a la acción para el equilibrio fiscal
La supresión del IVA, del Impuesto sobre el Valor Añadido, aunque bienintencionada como estrategia de estímulo económico, presenta desafíos significativos para el sector agropecuario de Castilla y León. Es esencial que el Gobierno considere las propuestas de ASAJA para ajustar la política fiscal de manera que se proteja a los agricultores y ganaderos de los efectos no deseados de la actual medida económica. Solo a través de un diálogo constructivo y ajustes normativos oportunos podrá asegurarse que las medidas de estímulo económico no se conviertan en una carga adicional para aquellos en la línea de producción de alimentos.











