
[[{«fid»:»15871″,»view_mode»:»media_original»,»type»:»media»,»attributes»:{«height»:427,»width»:640,»style»:»width: 400px; height: 267px; border-width: 5px; border-style: solid; margin: 5px; float: right;»,»class»:»media-element file-media-original»}}]]La jornada sobre remolacha celebrada en Ávila en pasado 21 de enero dentro del proyecto Agrohorizonte 2020 tenía una “política” por decirlo de alguna forma de la que Agronews ya ha dado buena cuenta y una mesa técnica en la que distintos expertos han analizado los costes de producción de este cultivo y la forma de buscar un ahorro en ellos para obtener una mayor rentabilidad.
La de José Manuel Omaña, responsable de AIMCRA (Asociación para la investigación y la mejora del cultivo de la remolacha azucarera), fue la última de las cuatro ponencias pero quizás fue la que ofreció una mayor contundencia y claridad sobre el futuro de la remolacha, llegando a afirmar que “de aquí en 5/6 años las producción por hectárea en Castilla y León van a alcanzar las 140 toneladas”.
Este técnico señaló como los datos de esta campaña, los 109 de media, hay que comenzar a verlos como algo “normal” siempre y cuando las condiciones climatológicas sean las normales, “no como sucedió en la 2013/2014 cuando la sementera se realizó con una media de 40 días de retraso y hay que tener en cuenta que con cada jornada de tardanza se pierden 0,5% de riqueza con lo que es fácil deducir que el año pasado por ese hecho se redujeron las medias unas 20 toneladas por hectárea con lo que si tenemos en cuenta que la media fue 90…”
Desde AIMCRA se estima que el margen bruto que ofrece cada hectárea de remolacha ronda los 1.600 euros, sin tener en cuenta ni las rentas de la tierra ni el trabajo del agricultor.
José Manuel Omaña señaló que el margen de mejora es amplio todavía y paso a relatarlos. Por un lado, las semillas, cada año se mejora un 2,5% los rendimientos gracias a la mejora genética con lo que hasta 2020 se puede alcanzar a las 13 toneladas a mayores. En relación a las siembras, es fundamental tratar de adelantarlas un “poquito más”, alrededor de 8 días para ganar otras 4-5 toneladas por hectárea, ya que los cálculos de AIMCRA dicen que cada jornada de avance se gana 0,5 T. Igualmente hay que ajustarse a las recomendaciones de fertilización, dando a la planta las dosis adecuadas.
Por lo que se refiere al riego, el responsable de AIMCRA, destacó que hay mucho margen de mejora, es básico ajustarse a las recomendaciones, usar variedades que demanden menos agua… se puede alcanzar un ahorro del 20-25% de energía… Con los fitosanitarios se puede hacer lo mismo y luego el no descoronado puede hacer que llegue más azúcar a la fábrica.
“Con todo esto se puede llegar a las 140 toneladas de remolacha por hectárea en 2020”.
Justino Medrano, agricultor de la localidad vallisoletana de Villavieja del Cerro, presentó los resultados de la experiencia del uso de la energía solar en el riego de remolacha con una inversión de 150.000 euros pero con la que ya se ha logrado obtener más de 160 toneladas de remolacha. Medrano destacó como este ahorro energético tiene que ir unido a un uso responsable del agua.
Con este proyecto se ha logrado que el riego cuente con la presión suficiente y un caudal estable de agua durante 10 – 12 horas de labor en los meses de junio, julio, agosto y septiembre.
[[{«fid»:»15872″,»view_mode»:»media_original»,»type»:»media»,»attributes»:{«height»:427,»width»:640,»style»:»width: 300px; height: 200px; border-width: 5px; border-style: solid; margin: 5px; float: left;»,»class»:»media-element file-media-original»}}]]Esteban Sanz, responsable del servicio agronómico de ACOR, señaló en su intervención como el riego es el principal problema al que se enfrentan los cultivadores de Castilla y León para incrementar la rentabilidad de sus explotaciones ya que supone entre el 20 – 40% de los gastos.
En comparación con franceses y alemanes, los gastos de fertilizantes, por ejemplo, son 300 euros por hectárea más en España, quizás porque esos agricultores aplican a la tierra 100 unidades de nitrógeno mientras que aquí esa cifra se eleva a los 180/200.
También las labores son más caras en Castilla y León, cerca de 100 €/ha en comparación con franceses y alemanes pero es sobre todo el riego donde se aprecia esa diferencia con 500 € por hectárea de diferencia.
José Cortijo de Fertiberia hizo un interesante repaso del abonado y el cultivo de la remolacha, reclamando una “fertilización racional”, siempre sobre la base de que cada tierra, cada parcela es un mundo por lo que es “muy importante” la realización de los correspondientes análisis para conocer, claramente, lo que cada una demanda.
Así, como base, en Castilla y León, una hectárea de remolacha necesita 170 unidades de nitrógeno, 50 de fósforo y 230 de potásico… “eso es lo que necesita, no lo que tenemos que echarla, de ahí la importancia de los [[{«fid»:»15873″,»view_mode»:»media_original»,»type»:»media»,»attributes»:{«height»:427,»width»:640,»style»:»width: 300px; height: 200px; border-width: 5px; border-style: solid; margin: 5px; float: right;»,»class»:»media-element file-media-original»}}]]análisis”










