El proyecto, liderado por diversos actores del sector, busca impulsar la calidad del garbanzo de la campiña de Córdoba y establecer una nueva Indicación Geográfica Protegida (IGP).

El Grupo operativo del garbanzo inicia la siembra de diez ecotipos para obtener la IGP en 2024

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En un esfuerzo colaborativo, el Grupo Operativo conformado por diversas entidades del sector agrícola ha dado inicio a la siembra de diez ecotipos de garbanzos en cuatro fincas de ensayo ubicadas en la campiña cordobesa. Este proyecto tiene como objetivo central obtener la tan ansiada Indicación Geográfica Protegida (IGP) para el garbanzo de la campiña de Córdoba, destacando la calidad excepcional de este producto en términos de sabor, textura y atributos nutricionales.

El director del proyecto, Íñigo Prieto, ha informado que los trabajos de siembra de invierno se están llevando a cabo en terrenos de los términos municipales de Córdoba, Cañete de las Torres y Pedro Abad. Estos ensayos se replicarán en primavera para evaluar y comparar los resultados obtenidos con la siembra de invierno. La iniciativa busca no solo impulsar la calidad del garbanzo sino también crear una identidad propia que respalde y promueva el garbanzo de la campiña de Córdoba.

Un garbanzo con historia

La campiña cordobesa, gracias a la combinación de perfiles de suelos específicos y variedades cultivadas, ha sido históricamente reconocida por producir un garbanzo excepcional. Este legado se refleja en sus características organolépticas, destacando no solo su sabor y textura sino también su nivel mantecoso y su aporte nutricional óptimo en fibra, vitaminas y minerales.garbanzo

El Grupo Operativo involucra a diversos actores del sector, entre ellos Cortijo La Reina (Abecera SL), SAT Córdoba, Asaja Córdoba, Miluma SA, Dolneo Consulting, los departamentos de agronomía y edafología de la ETSIAM en la UCO, el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), y la Sociedad Cooperativa Agrícola Olivarera Virgen Del Campo, de Cañete de Las Torres (Córdoba). Esta alianza diversa e integral abarca desde productores y consultores hasta entidades académicas y cooperativas, uniendo esfuerzos para lograr el éxito del proyecto.

Iniciado en septiembre de 2022 y con una duración prevista hasta diciembre de 2024, el proyecto se estructura en cuatro fases fundamentales. La primera aborda la caracterización del garbanzo cultivado en Córdoba, seguida de la delimitación geográfica para la futura IGP. Las fases de ensayos de campo y paneles de cata completan el ciclo. Paralelamente, se llevarán a cabo acciones como la creación del consejo regulador de la futura IGP, una web específica, y la utilización de sistemas de información geográfica (SIG) para geolocalizar puntos de interés en la campiña.

El proyecto no solo busca la obtención de la IGP, sino que también está comprometido con prácticas agrícolas sostenibles. La colaboración con el Departamento de Edafología de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes de Córdoba (ETSIAM) demuestra el interés en analizar tierras de más de 30 fincas de la provincia, priorizando suelos arcillosos (vertisoles) con características vérticas.

El proyecto no solo aspira a la obtención de la IGP, sino que también busca sentar las bases para un desarrollo sostenible a largo plazo. La creación de un consejo regulador y la utilización de herramientas como sistemas de información geográfica (SIG) son indicativos de una visión integral que abarca aspectos económicos, sociales y medioambientales.

La siembra de los diez ecotipos de garbanzos marca un hito significativo en el camino hacia la consecución de la IGP para el garbanzo de la campiña de Córdoba. Con un compromiso colectivo, la diversidad de actores involucrados y un enfoque integral, este proyecto no solo impulsa la calidad del producto sino que también fortalece la identidad de una región que históricamente ha cultivado un garbanzo excepcional. El desarrollo del proyecto será seguido con expectación, ya que promete contribuir al desarrollo sostenible y la preservación de una tradición agrícola única en la campiña cordobesa.garbanzo

La siembra de los diez ecotipos de garbanzos no solo representa un paso clave para obtener la IGP, sino que también impulsa la dinamización del sector agrícola en la provincia de Córdoba. La diversificación de los cultivos y la apuesta por un producto de calidad contribuyen directamente a fortalecer la economía local y a generar nuevas oportunidades para los agricultores de la campiña cordobesa. La iniciativa, al involucrar a diferentes agentes, fomenta la cooperación y el intercambio de conocimientos, enriqueciendo así la actividad agrícola en la región.

El respaldo institucional y comunitario es fundamental para el éxito de este tipo de proyectos. En este sentido, la creación del consejo regulador y la búsqueda de la IGP reflejan el interés en obtener reconocimiento a nivel nacional e internacional. Este respaldo no solo aporta valor al garbanzo de la campiña de Córdoba, sino que también coloca a la región en el mapa como un referente en la producción de legumbres de alta calidad.

El compromiso con el análisis de tierras y la preferencia por suelos arcillosos con características vérticas demuestra una preocupación por la sostenibilidad ambiental. La agricultura sostenible es un pilar clave en la visión de desarrollo del proyecto, destacando la importancia de mantener prácticas agrícolas que respeten el entorno natural y preserven los recursos para las generaciones futuras.

La participación activa de la comunidad local es esencial en la construcción de identidad y en el éxito de proyectos de esta índole. La creación de una web específica y la utilización de sistemas de información geográfica (SIG) no solo sirven como herramientas de divulgación, sino que también involucran a la comunidad en el proceso. La transparencia y la comunicación abierta son elementos clave para fortalecer el vínculo entre los productores, consumidores y demás miembros de la comunidad.

El impacto económico y social de la consecución de la IGP va más allá de la esfera agrícola. La certificación no solo añade valor al garbanzo de la campiña de Córdoba en el mercado, sino que también contribuye a la creación de empleo y al desarrollo de actividades relacionadas, como el turismo gastronómico. Este impulso económico se traduce en beneficios tangibles para los habitantes de la región y fortalece la cohesión social.

Con el proyecto proyectado hasta diciembre de 2024, las perspectivas a futuro son prometedoras. La consolidación de la IGP marcará un hito en la historia agrícola de la campiña cordobesa, abriendo nuevas oportunidades y estableciendo un modelo a seguir para proyectos similares en otras regiones. El compromiso con la calidad, la sostenibilidad y la identidad local sienta las bases para un desarrollo agrícola y rural sostenible a largo plazo. La culminación exitosa del proyecto no solo será un logro para los participantes directos, sino también un motivo de orgullo para la comunidad local y un ejemplo de buenas prácticas en el ámbito agrícola.



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