
El 18 de julio de 2024 se anunció la creación del Grupo Operativo ‘Tricabland’, una iniciativa destinada a posicionar a Andalucía como líder en la producción de variedades de trigo blando de alta calidad. Este proyecto, impulsado por un consorcio de entidades del sector agrícola y académico, busca producir partidas grandes y homogéneas de trigo blando que se adapten a las cada vez más extremas condiciones de cultivo derivadas del cambio climático, con el fin de suministrar a la industria harinera local y reducir la dependencia de las importaciones.
El consorcio detrás de ‘Tricabland’ está compuesto por la empresa Agrovegetal, que se dedica a la experimentación y desarrollo de nuevas variedades de cultivos; la cooperativa agrícola y ganadera San Dionisio S.C.A. de Jerez de la Frontera (Cádiz); Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía, una federación que agrupa a 640 cooperativas y más de 300.000 agricultores y ganaderos; Harinas Sánchez Palencia, con más de 90 años de antigüedad; y el departamento de genética de la Universidad de Córdoba, con una vasta experiencia en la investigación sobre la calidad del trigo. Además, el proyecto cuenta con la colaboración del Ifapa y de las cooperativas Coesagro (Écija, Sevilla) y Campo de Tejada (Escacena del Campo, Huelva).
España es deficitaria en la producción de trigo blando, lo que obliga a aproximadamente cinco millones de toneladas anualmente, alrededor del 50% del consumo total. La mayor parte del trigo importado procede de Rusia, Ucrania y Reino Unido, aunque también se importa trigo de alta calidad de países como Canadá, Estados Unidos y Francia.
En Andalucía, la mayoría de los agricultores priorizan la productividad sobre la calidad, cultivando principalmente variedades de trigo panificable (Grupo 3) como Artur Nick, y recientemente, de tipo galletero (Grupo 4) como Tocayo. Esto ha llevado a una escasez de partidas grandes y homogéneas de trigo de alta calidad (Grupos 1 y 2), lo que el proyecto ‘Tricabland’ busca corregir.
‘Tricabland’ se ha fijado dos objetivos principales: la producción de trigo blando de alta calidad adaptable a diferentes escenarios climáticos y el desarrollo de una herramienta digital para medir la severidad de las infecciones de roya en las variedades de trigo.
El consorcio ya está llevando a cabo ensayos de campo para evaluar la productividad, el valor agronómico y la calidad harinera de diez variedades de trigo blando en cinco localidades de Andalucía, cuatro en condiciones de secano y una en regadío. Estos ensayos, realizados en la campaña 2023-2024 y que se repetirán en 2024-2025, permitirán seleccionar las variedades de mayor calidad harinera, capaces de competir con las de los principales países exportadores. El estándar de calidad que se busca consiste en valores de fuerza y media fuerza superiores a 300 y 200 respectivamente, acompañados de un alto porcentaje de proteína y peso específico.
Innovación tecnológica para combatir la roya en el trigo
En cuanto al segundo objetivo, ‘Tricabland’ trabaja en el desarrollo de una tecnología que permita medir de manera objetiva el vigor y la resistencia a las royas (amarilla, negra y de la hoja) en las nuevas variedades de trigo. Actualmente, la medición se realiza de forma visual, lo que conlleva un alto grado de subjetividad. Para obtener medidas más fiables, se utilizarán herramientas innovadoras como un programa de análisis de imágenes desarrollado por el centro Ifapa Alameda de Obispo y la aplicación ‘CAN EYE’, un software libre creado por el Instituto Nacional de la Investigación Agronómica (INRA) de Francia.
Este proyecto representa una oportunidad significativa para reducir las distancias entre los campos de cultivo y los puntos de consumo de trigo de alta calidad, permitiendo así contar con una producción suficiente en zonas próximas a las industrias harineras andaluzas. Esto contribuiría a la reducción de las emisiones y a impulsar una producción cerealista más sostenible.
‘Tricabland’ cuenta con un presupuesto superior a los 260.000 euros, financiado a través de los Fondos Europeos Agrícolas de Desarrollo Rural (FEADER) y cofinanciado por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, bajo la convocatoria para el Funcionamiento de Grupos Operativos Regionales de la Asociación Europea de Innovación en Materia de Productividad y Sostenibilidad Agrícola (EIP AGRI) de 2022. El proyecto tiene previsto finalizar en junio de 2025.
En resumen, ‘Tricabland’ se presenta como una iniciativa clave para mejorar la producción de trigo blando de alta calidad en Andalucía, anticipando los retos del cambio climático y promoviendo una agricultura más sostenible y competitiva a nivel internacional. Con la colaboración de entidades académicas y del sector agrícola, este proyecto tiene el potencial de transformar la industria harinera andaluza y reducir la dependencia de las importaciones, contribuyendo así al desarrollo económico y ambiental de la región.













