
El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ha publicado recientemente un informe en el que repasa lo que los regadíos aporta a la agricultura y la ganadería española.
El clima mediterráneo se caracteriza por una pluviometría no abundante y con una distribución irregular en el espacio y el tiempo. Desde muy antiguo se ha superado esta limitación aportando artificialmente el agua que los cultivos necesitaban, dando lugar a una forma particular de agricultura: el regadío.
[[{«fid»:»28882″,»view_mode»:»media_original»,»type»:»media»,»attributes»:{«height»:307,»width»:804,»style»:»width: 728px; height: 278px; border-width: 5px; border-style: solid; margin: 5px; float: left;»,»class»:»media-element file-media-original»}}]]En la actualidad de los 17 millones de hectáreas dedicados a la agricultura en España, 3,47 millones (20,4%) lo hacen como regadíos. Los regadíos suponen para las zonas donde se encuentran un mayor y más estable empleo de mano de obra, mayores flujos económicos en comercialización de productos e insumos y, en definitiva, una fuerte estabilidad social.
La dependencia de este modelo productivo en grandes cantidades de un recurso renovable, pero limitado, como es el agua, ha hecho que los condicionantes medioambientales estén muy presentes tanto en el mantenimiento de las zonas existentes -a través de los planes de modernización de regadíos- como en las nuevas transformaciones. Además, en el marco de la política ambiental de la UE, existe una creciente atención a este modelo productivo por ser una peculiaridad de los países mediterráneos y no comprender bien su necesidad.
Saber cuánto aportan a la renta agraria nacional los regadíos españoles podría darnos una buena idea de su importancia en términos macroeconómicos y valorar la necesidad de su mantenimiento.
Como se ha realizado el análisis para el periodo 2011-2013, la evolución de las reservas hídricas y del clima en ese periodo enmarcan el objeto de análisis del MAGRAMA. Se observa como 2011 fue un año seco (16º de media de medias anuales), las reservas hídricas siguieron siendo altas a pesar del descenso en precipitaciones (13% menos que en el periodo normalizado), debido a que los años anteriores fueron más húmedos.
los regadíos aportan, de media, el 67% de la producción vegetal.
En 2012 las precipitaciones siguieron disminuyendo (15% menos que en el periodo normalizado), lo que dejó las reservas hidrológicas en un valor medio de 22.149hm3 –un 20% menos que el año anterior- y fue un año seco con altas temperaturas (15,3º de media de medias). En 2013, las temperaturas bajaron y las precipitaciones aumentaron, un 10% sobre el periodo normalizo de la AEMET (1971-2000), lo que hizo que la reserva total embalsada alcanzase un valor medio anual de 27.242 hm3.
Las Cuentas Económicas de la Agricultura dan anualmente el valor de la Renta Agraria. Para este cálculo se parte de la Producción de la Rama Agraria (valor de la producción total medido como el producto por el precio percibido) a la que se suman las subvenciones ligadas a la producción y se descuentan los Consumos Intermedios (valor de materias primas y servicios necesarios para producir) para tener el Valor Añadido Bruto. A éste se le descuentan las Amortizaciones e Impuestos y se le suman otras Subvenciones no ligadas a la producción para tener la Renta Agraria.
La Producción de la Rama Agraria se compone, a su vez, de la producción vegetal, la producción animal, la producción de servicios y las actividades secundarias no agrarias no separables. Para estimar de forma consistente qué parte de la Renta Agraria es aportada por la agricultura de regadío debemos estimar qué valor desagregado podríamos dar a la agricultura de regadío, agricultura de secano y ganadería en los términos implicados para su cálculo.
Descomponiendo la Producción Vegetal por grupos de cultivos se evidencia que los regadíos aportan, de media, el 67% de la producción vegetal. En años secos, como 2012, aumenta su peso hasta cerca del 70% y en años húmedos aporta en torno al 66%. Por grupos de cultivos, en Hortalizas, Patatas y Frutas suponen de media el 98,4%, 86% y 74,7% respectivamente de la producción para cada grupo de cultivos.










