2017, año clave para la finalización de las obras de la presa burgalesa de Castrovido

castrovido

Después de cuarenta años de idas y venidas, retrasos, paralizaciones e inundaciones varias, la obra de la presa de Castrovido, tristemente recordada por el fallecimiento en 2011 de cuatro operarios por la caída de una enorme cuba de hormigón, encara en los próximos meses su recta final. De hecho, si nada se tuerce, todas las previsiones indican que el proyecto verá su conclusión en 2017. La obra cuenta con la correspondiente dotación presupuestaria y los trabajos se encuentran en una fase muy avanzada.

Los operarios retomarán las labores de hormigonado cuando regrese el buen tiempo

Así, las labores de hormigonado han superado ya el 96 por ciento del total. En algunos puntos, de hecho, el muro ya ha sido coronado, por lo que en apenas unas semanas de trabajo se podría dar por concluida la fase más laboriosa del proyecto. Eso sí, para ver esa conclusión deberemos esperar algunos meses. Y es que, la llegada del crudo invierno ha vuelto a obligar a parar las obras. Según explica Dositeo Martín, presidente de la Comisión de Seguimiento de las obras. “en este tipo de proyectos, lo más importante es que el hormigón fragüe bien, y para eso se necesita buen tiempo”. Por eso, el grueso de operarios de FCC se retiró ya semanas atrás de Castrovido y no se prevé que regrese hasta bien entrado el mes de abril. Será entonces cuando comience el último gran impulso al hormigonado, que a partir de ahí, no debería tardar mucho en culminarse.

Mientras tanto, otro pequeño grupo de trabajadores se mantiene ahora mismo en la zona desarrollando las numerosas actuaciones complementarias que restan para concluir las obras. Y no son pocas. Hay que ejecutar canalizaciones, sistemas eléctricos, accesos y un largo etcétera de infraestructuras vinculadas, tanto a la presa en sí como a la central hidroeléctrica.

Una vez esté todo concluido, será el turno de las pruebas de resistencia, un proceso que podría alargarse varios meses, pero que es absolutamente necesario para poder proceder al llenado total de la presa. Primero se cerrarán compuertas hasta alcanzar un 30 por ciento de la capacidad total y comprobar la resistencia de las estructuras. Una vez certificado que la paresa ‘aguanta’ la presión del agua, se procederá a hacer lo mismo, pero con el 70 por ciento de la capacidad. En una tercera fase, se volverá a repetir el proceso con el embalse totalmente lleno.

Teniendo en cuenta todo ello, la puesta en marcha efectiva de la presa podría llegar a finales de 2017 o principios de 2018, aunque todo depende de la meteorología. Si llueve mucho mientras se ejecutan las obras se podría retrasar el fraguado. Si no llueve cuando se termine la presa, se retrasará el llenado.

Un historial plagado de problemas

Sea como fuere, “lo más importante” es que las obras acaben bien. “Después de cuarenta años, podremos esperar algún mes más” para ver concluidos unos trabajos que han generado multitud de quebraderos de cabeza. Y es que, el proyecto, considerado vital para la regulación de las aguas del Arlanza, ha venido encontrándose con numerosos problemas a lo largo de su historia. Sin duda, el más grave fue el accidente que en 2011 se llevó la vida de cuatro operarios.

Y mientras tanto, la cuenca alta del Arlanza ha venido sufriendo diferentes avenidas y crecidas, la última el año pasado, que no han hecho sino dar más motivos a quienes demandaban la finalización de unas obras que, eso sí, siempre se han encontrado con el rechazo de algunos colectivos por su impacto medioambiental.

G. de la Iglesia – www.burgosconecta.es


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